05 mayo, 2011

Como en todo, ¡hay un inicio!

Y es así como comienza

Tres amigos se reúnen con un par de ideas simples en mente: la de hacer bien las cosas, la de poder realizar trabajos que le permitan crecer tanto a sus clientes como a ellos mismos.

¡Es así como nace Red Frog Labs! Aunque en ese preciso momento no se conocía el nombre, ni que iba a ser una empresa con una sección de laboratorios, lo cual nos lleva a preguntas básicas: ¿por qué una rana roja? y ¿por qué labs?

Una “inofensiva” rana roja

Si algo quedó claro en nuestras primeras reuniones es que no queríamos que la empresa tuviera un nombre poco interesante, así que tomamos un buen rato para pensar en uno que representara tanto de dónde venimos como a lo que nos dedicamos, pero que a la vez no fuera trillado o demasiado extravagante. Entonces surgió la idea de una rana roja, denominada científicamente como "Oophaga pumilio", una "inofensiva rana veneno de dardo".

Así que ya teníamos parte del nombre: Red Frog. Quedaba cierta inquietud en cuanto a lo que complementaría el quehacer de la empresa, que originalmente sería el desarrollo web.

¿Labs?

Una de nuestras principales metas es a mediano plazo tener la posibilidad de invertir mucho de nuestros esfuerzos en la creación de nuevas aplicaciones propias, de poner nuestro granito de arena en las nuevas tecnologías.

Por ahora tenemos las ideas aportadas por cada integrante de la empresa y el gran deseo de poder implementarlas pronto para el beneficio de todos. Dejar volar la imaginación y crear... ¡saltar más alto!

Saltando más alto

Y esta es la parte más importante de todo lo que rodea a Red Frog Labs, ¡saltar más alto!

En parte la idea nace de algo similar al lema de los juegos olímpicos "Citius, Altius, Fortiu". Pero... ¿más rápido, más alto y más fuerte que quién? Pues ese quién somos nosotros mismos. Y esa es la idea que nos inspira, el hacer las cosas cada vez mejor, el alcanzar metas más grandes, el llegar más alto.

¡Y claro que se puede saltar más alto! Todavía recuerdo la década de los 90's, la de los colores fosforescentes y las tenis grandes, todavía recuerdo que fue en esa década cuando más brilló una persona que salto más alto que todos, "su majestad del aire" le llamaron y desde entonces todos los que lo vimos quisimos saltar un poco más.

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